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INTRODUCCION                                                    

 

El chamanismo, ha venido siendo tema de estudio de diferentes áreas del conocimiento, despertando el interés de psicólogos, antropólogos, filósofos y médicos que han visto en él una práctica con grandes interrogantes, pero también como una alternativa de conocimiento y de curación sobre la cual aún hay mucho por descubrir e investigar.

 

Este es un tema que, por lo tanto, puede ser abordado desde múltiples puntos de vista, pero fundamentalmente existen dos aproximaciones diferentes: la primera, académica o erudita, sobre la cual existe abundante bibliografía, aportada por la arqueología, la historia y la etnografía. La segunda, que no excluye la anterior, es la que aborda el chamanismo por vivencia directa, por experiencia y práctica para descubrir la manera como influye en nuestra salud, nuestra psique y nuestra forma de vida.

 

A nuestro modo de ver, es tan importante la una como la otra. Nuestra experiencia con las prácticas chamánicas en la selva, nos ha conducido a la idea de exponer por conocimiento directo, lo real y lo irreal de ellas, a aclarar ideas que surgen de desinformación y a plantear el chamanismo como una alternativa de conocimiento, más no la única.

 

El que las prácticas chamánicas no se ajusten a los moldes del racionalismo ortodoxo, ello no la invalida ni le resta méritos, pues son los resultados los que hablan por sí solos. La mente racionalista y materialista no puede asimilar ni comprender lo que el chamán llama, "la vastedad que se haya en los dominios del espíritu."

 

Cuando el hombre de ciencia de hoy se adentra a investigar con una mente abierta las prácticas chamánicas de las pocas etnias que aún subsisten, y que conservan intacta su tradición, no puede menos que asombrarse ante la impotencia de poder explicar bajo los parámetros de la ciencia ortodoxa, el suceso fenomenológico que evidencia una forma de actuar y pensar diferente pero no por ello menos valiosa que la que él practica.

Por eso, invitamos a tener una actitud abierta, alejada de los moldes racionalistas o meramente académicos que se quedan cortos frente a una experiencia que trasciende muchas veces los conceptos y hasta las palabras a las que está acostumbrado el hombre intelectual.

 

Cuando hablamos del chamanismo como alternativa de conocimiento, planteamos la posibilidad de que exista para el hombre, otras formas de ver e interpretar la realidad al margen de los conceptos racionalistas que occidente nos ha enseñado. Para el  Chamán, la razón es solo una de las tantas formas que existen de abordar el mundo que nos rodea, pero no la única. Existen otras formas de ver e interpretar la realidad al entrar en contacto permanente con la naturaleza y aprender a interpretar su lenguaje, en cada planta, cada animal,  o en el viento y la lluvia y demás fenómenos naturales. 

 

Hablamos, pues, de una actitud diferente frente a la realidad, que podríamos definir como una gnosceología, coherente y válida que, parece escapar a los moldes racionalistas que nos quieren mostrar como la única manera de conocer el mundo.

 

El creciente interés que tanto la antropología contemporánea, como la psicología e incluso la filosofía y la sociología  han demostrado por todo aquello que tenga que ver con el uso ceremonial de las plantas sagradas o en términos más académicos, con los enteógenos y las implicaciones culturales, sociales, e incluso sus propiedades curativas terapéuticas y los Estados modificados de conciencia obedece quizás a que el hombre siente en su interior, la necesidad de encontrar sus raíces,  y alternativas de conocimiento distintas a las que el positivismo cientificista de Occidente nos trata de imponer.  

 

Es preciso reconocer las limitaciones que existen al abordar el tema chamánico en el sentido de que debe existir en toda investigación acerca del uso de los enteógenos, una asociación entre los aspectos psicológicos, socio-culturales, antropológicos, espirituales, y  medicinales  que se encuentran estrechamente ligados.

 

ORíGENES DEL CHAMANISMO

 

Hace muchos miles de años atrás en una época muy antigua que se pierde en la oscura noche de los tiempos, en que la humanidad era más pura y sensible a las manifestaciones superiores de la vida, se vivía una vida más tranquila y en pleno contacto con la naturaleza.

Allí existía la gran religión de la Madre Natura en todos sus templos naturales esparcidos por el mundo entero. El chamán era entonces el supremo sacerdote que podía oficiar sus cultos sagrados al sol y a las estrellas lo mismo en los valles sagrados que en las altas cumbres de las montañas o entre las rocas.

 

La danza rítmica y los cantos a la luz del fuego en las noches de luna llena; la contemplación y el canto a los ríos y los mares, observar los valles desde las altas colinas, escuchar el canto de las quebradas entre las selvas vírgenes; las fiestas de la primavera y las del sol ofrecidas a la fertilidad y a la abundancia, todo esto era entonces algo sagrado y esencia y base de la armonización del hombre con la Madre Tierra. Todos estos pueblos ofrecieron sin excepción sus respetos y veneración a nuestra tierra y adoraron las maravillas que nos ofrece la creación.

 

Porque el hombre antiguo sabía que estaba íntimamente ligado a la Naturaleza, y su rito de veneración hacia ella era algo común entre todas las razas e idiomas.

Esto demostraba desde el principio que el chamanismo siempre fue algo universal en nuestro planeta y que hasta ahora siempre sigue latente en el corazón de la naturaleza y del hombre que sabe integrarse a ella, no para doblegarla sino para cuidarla y respetarla. Por eso, el indígena no se considera ajeno a la naturaleza, sino parte de ella y como parte de ella, la ama, respeta y capta su magnificencia para ser digno de recibir su alimento, su medicina y su sabiduría.

 

El chamanismo, es esa sabiduría ancestral, milenaria que escapa a los registros históricos y que los sabios indígenas conocen desde la más remota antigüedad. Se basa en un conocimiento profundo acerca de los mecanismos y leyes que rigen la naturaleza, los elementales y la composición energética y vital de cada  planta, árbol o raíz de la pacha mama para integrarse con ella, en lugar de intentar dominarla.

 

El lenguaje del chamán siempre fue el mismo en los distintos rincones del mundo, no importa donde viviera, él era el ser destinado, elegido por la madre natura, como intercesor entre ella y los hombres, para hablar su lenguaje, era el lenguaje de la misma esencia del hombre, cuya profundidad trasciende las fronteras.

 

Existía en ese entonces la conciencia mágica de la conexión entre las dos fuerzas primarias de la naturaleza: el padre sol y la madre tierra. El culto al Inti, al padre sol y al fuego como elemento masculino, se enlaza con la adoración a la pacha mama, la madre tierra, el eterno femenino. Entonces la madre da a luz, multiplicidad de formas de vida que son expresión perfecta de la creación y del creador.

 

En toda América, el uso de las plantas sagradas ha sido una tradición, dentro de las antiguas culturas: el peyote, el San Pedro, el Yajé, el Ayahuasca, el Yopo, etc. forman parte de los ritos y ceremonias, con un profundo sentido sagrado para conocer los secretos acerca de la vida y de la muerte, y contactarse con los espíritus de la naturaleza.

 

EL SACERDOTE Y EL CHAMAN

 

Gerald Weiss, profesor de antropología de la universidad de Florida, decía respecto del Sacerdote y el Chamán:

"Reconocemos actualmente que hay dos tipos de individuos que practican funciones religiosas: el Chamán y el sacerdote.

El chamán es característico de las culturas tribales, y el sacerdote de las sociedades estatales, por lo que se supone que apareció más tarde.

Ordinariamente, pensamos que se trata de dos tipos diferentes de personas, pero la realidad es otra. El chamán es el sacerdote original que practica su culto en medio de la Naturaleza y obtiene sus poderes y conocimientos del contacto directo con los espíritus con los cuales trabaja. Sus fines, son ante todo, de curación, revelación y aprendizaje.

 El chamán se hace sacerdote para oficiar la ceremonia sagrada en el templo de la Pachamama, como una vivencia espiritual, mística y trascendental. Actúa por medio de estados de trance, concentración, inspiración y contacto directo con lo suprasensible y sobrenatural Así vemos cómo al chamán y al sacerdote los une una misma vocación espiritual: servir de intercesores entre lo terrenal y lo divino.

 

En la antigüedad, el Chamán era el  supremo sacerdote, conocedor de los misterios y los secretos de la naturaleza, que hacía sus prácticas  en sitios sagrados, al amparo de las estrellas, y conocía y dominaba las fuerzas que lo rodeaban,  capaz de invocarlas, de llamar los espíritus de sus ancestros, para que lo asistan en sus curaciones o para que le entreguen sabiduría y comprensión.

 

 

ALGUNOS ANTECEDENTES

 

Son muchos los estudios y enfoques que existen acerca del chamanismo; abundan los artículos sensacionalistas, las novelas de  Castaneda,  que gozan de gran popularidad (a quien se le acusa de escribir antropología de ficción) y los estudios serios de quienes han logrado adentrarse a las culturas que sobreviven a las influencias del mundo moderno  Podemos citar los estudios de Wasson, de Charles T. Tard, de Mircea Eliade y otros. No obstante, por parte de la antropología cultural, son pocos los intentos llevados a cabo para formular marcos teóricos que permitan comprender y explicar el uso de los enteógenos en relación al proceso de curación, creación y evolución cultural.

 

En la parte cultural, estudios como los de Dolmatoff revelan la existencia de tribus como los Tukanos que viven en total armonía con la naturaleza, respetando sus leyes lo que les ha servido para perpetuar una organización social y una forma de convivencia que demuestran gran organización  y una cosmogonía que Dolmatoff sabe traducir bastante bien. 

 

Las investigaciones pioneras acerca del uso de  los hongos enteógenos entre indígenas mesoaméricanos, a partir de la década de los 50, constituyeron valiosos aportes que dieron inicio a la etnobotánica y la etnomicología, cuando el movimiento underground o contracultural de los años 60, pondría muy de moda  la experiencia psicodélica.

 

 

EL CHAMANISMO, UN SABER A PUNTO DE EXTINGUIRSE.

 

En el principio de las organizaciones tribales, el chamanismo era la forma de vida natural de las comunidades arcaicas, la fuente de producción cultural, artística, simbólica. Por eso, el chamán es el sacerdote original, y por lo tanto, en el chamanismo tienen asiento y base todas las religiones. Redescubrir la fuente, el origen de las prácticas chamánicas, es volver a nuestro origen, recuperar lo que otrora perdiéramos al conformar la moderna civilización tecnológica.

 

Desde el momento mismo en que el hombre se separó de la naturaleza para aislarse  dentro de la vida urbana,  quedó huérfano, porque perdió el contacto con la madre natura que todo se lo brindaba pródigamente, incluyendo la salud y la medicina.  A partir de entonces, comenzaron sus problemas, conoció el hambre y la desnudez y se hizo más débil, se corrompió moralmente. La razón es clara, al alejarse de la naturaleza, se hizo extraño a los demás seres vivientes olvidándose de los principios y las leyes que rigen la creación y lo que es peor aún, actuando en contra de ellas.

 

Paralela y subterraneamente, ha existido este conocimiento, tan antiguo como la humanidad misma, un conocimiento que tiene su origen en los primeros fundamentos del mundo, un saber que los indígenas de mesoamèrica, los chamanes, mamas, taitas, Iachas, Jaibanás, vienen practicando y transmitiendo oralmente de generación en generación.

 

 Esta sabiduría se conserva en santuarios y sitios secretos, en las selvas y montañas, inaccesibles alejados de la moderna civilización materialista. Podemos encontrarla tanto en los Koguis y Arhuacos de la Sierra Nevada, en los Emberá-Katío del Chocó y Antioquia, en los Guambianos, Paeces y Yanacocas del Cauca, en los Sikuani y Kuivas del Meta,  en los Koreguajes, Huitotos e Inganos del Caquetá y Putumayo, como en los Tukanos del Guaviare y Wayùs del Vaupés. Estas son algunas de las etnias que sobreviven aún en Colombia a pesar del atropello cultural a que han sido sometidos durante 500 años de colonización y explotación.

 

              Shiva aparecía como un chamán, en las selvas de la antigua India.

 

Desde la más remota antigüedad, la magia, el chamanismo y muchas otras prácticas curativas sobrevivieron - incluso en la América hispánica,- de manera subterránea y paralela al cientificismo positivista impuesto de manera autoritaria y con fines utilitarios, por la moderna sociedad industrial.

 

La Iglesia, como sabemos,  también contribuyó enormemente y con oscuros intereses materialistas a la  persecución de los indígenas, aferrados a su tradición y su cultura. Con el pretexto de divulgar el evangelio, cometió las más grandes atrocidades en el proceso de aculturación de los pueblos del Nuevo Mundo, con los consecuentes resultados: la proscripción del uso de las plantas sagradas, condenándolo al gregarismo y al olvido.

 

A pesar de las adversidades, el imperialismo y el subdesarrollo de los pueblos latinoamericanos, el rayo indio se ha perpetuado, gracias a que los maestros conectados con esta sabiduría, se han esforzado por preservarla como legado a las nuevas generaciones.

 

En estos momentos, en que la antigua sabiduría indígena vuelve a surgir y a levantarse como una gran alternativa de conocimiento, no es de extrañarse que exista otro chamanismo pobre y mediocre. La necesidad ha obligado a muchos indígenas a vivir del comercio y la mercadería de los productos de la selva, vulgarizando un saber milenario y tradicional en manos de gentes inexpertas.

 

Por eso, esta tradición está cada vez más a punto de extinguirse. De 83 culturas indígenas que aún se conservan, solamente 63 siguen hablando sus propias lenguas. Los hijos de los antiguos chamanes ya no quieren continuar con su tradición y se avergüenzan de ser indios.

 

Otro enemigo de las culturas indígenas es el narcotráfico. El marginamiento al que han estado sometidos muchos indígenas del territorio colombiano, los ha llevado a vivir de los cultivos ilícitos, como ocurre en el Caquetá y Putumayo en donde actualmente padecen las terribles consecuencias de las fumigaciones que el gobierno se empecina en realizar. Igual situación padecen desde hace años, los indios Paeces del Cauca y Huila, a raíz de los cultivos de Amapola. A propósito de esto, un indígena Paez dice:

" Para nosotros los indígenas, la amapola no era una planta ilícita, porque desde que yo era niño, esa planta existía en las huertas... para nosotros es una planta medicinal así como la coca". La hoja de coca, forma parte de la tradición chamánica de casi todas las culturas indígenas de Sudamérica, una fuente de salud y sabiduría que está siendo injustamente maltratada.

 

Para los nativos, ninguna planta puede tratarse de "maldita", como está ocurriendo actualmente. El uso degenerativo de las sustancias psicotrópicas contenidas en la coca y la amapola -que convirtieron los gringos en cocaína y heroína- generó un grave problema para las comunidades, como lo dice Jesús Piñacué:

"A propósito de la erradicación de los cultivos ilícitos, los indios dijimos que era falta de inteligencia considerar que el problema eran los indios sembrando amapola con vocación de narcotraficantes, cuando en últimas, la causa que genera estos problemas es la hambruna y la miseria en la que están. Razón esta que nos permitió suscribir un convenio que no se nos ha cumplido hasta ahora."

 

El impacto ecológico generado por los cultivos de amapola y coca se multiplicó con el efecto de la fumigación indiscriminada con herbicidas de alta toxicidad; estrategia de erradicación de cultivos promovida por el Departamento antidrogas de los Estados Unidos y adoptada como política oficial en Colombia. La selva amazónica, patrimonio natural de la humanidad está siendo actualmente destruida por efecto de las fumigaciones y existe actualmente un proyecto de implementar un hongo patógeno selectivo -el Fusarium- para acabar con los cultivos de coca, sin considerar los perjuicios sociales y ecológicos que se ocasionarán en la zona. Tal parece que el problema del consumo de estupefacientes en USA, debemos pagarlo los colombianos con vidas y el sacrificio de nuestras reservas naturales.

Río Sabaleta, en la amazonía colombiana.

 

LOS ESTADOS MODIFICADOS DE CONCIENCIA

 

Es preciso  señalar que existe una gran diferencia entre el uso de las plantas sagradas,  y la tendencia psicodélica que ante  todo constituyó un movimiento contracultural que duraría apenas unas dos décadas.- Cuando algunos psicólogos y científicos norteamericanos se lanzaron a investigar los estados modificados de conciencia,  lo hicieron desde un punto de vista meramente biopsicológico, es decir, considerando los efectos físicos de las sustancias psicoactivas en el cerebro y con el fin de conocer sus propiedades  terapéuticas, en el afán de conocer más acerca del inconsciente humano. 

 

La extracción de las sustancias activas de las plantas, como el alcaloide de la hoja de coca para producir la cocaína, de la amapola para producir heroína, de la maravilla para producir el LSD, son un ejemplo de la manera como  la mente racionalista, reduce las propiedades de las plantas a los meros componentes químicos.

 

Pero existe una gran diferencia entre el uso del compuesto activo y la planta en forma natural. Esto explica por qué, el uso de los enteógenos entre los pueblos primitivos no presenta ningún problema degenerativo físico o social. Al contrario, el uso de las plantas sagradas entre las culturas indígenas  está fuertemente ligado a su producción cultural, su cosmovisión y su filosofía. Como bien lo dice Dolmatoff, "el conocimiento etnobiológico que el indio tiene de su medio natural no es casual, es un conocimiento disciplinado y estructurado que se basa en una larga tradición de averiguación y que se adquiere por necesidad, como parte de su equipo intelectual para la supervivencia biológica y cultural. " (Trabajo Cosmología como análisis ecológico: una perspectiva desde la selva pluvial")

 

El uso de las plantas sagradas o de poder, acompañado del rito, la ceremonia, el canto y la danza, es lo que le permite al chamán conocer los secretos de la naturaleza y actuar conforme se lo enseñan los espíritus elementales de la selva. Debe seguir una serie de normas que debe aprender a conocer y respetar. Así se convierte en un hombre pragmático con una visión del mundo y de su entorno social y natural bastante realista y una lucidez que le permite organizar su colectividad y a su vez, realizar prácticas curativas y transmitir una enseñanza oral que se perpetúa por generaciones.

 

Cuando ingieren la bebida sagrada del Yajé, por ejemplo, los indígenas tienen visiones, colores y formas que los llevan a ver aspectos tanto de la vida como de la muerte, del cielo y el infierno, o a conocer otras plantas medicinales curativas.

 

Constituye una profanación al saber tradicional indígena lo que muchos científicos han tratado de hacer, como ocurrió hace algunos años, cuando un científico norteamericano, Loren Miller,  pretendía haber descubierto por primera vez una especie de la Banisteriopsis caapi (el Yajé) y lo patentó ante la oficina de patentes y Marcas Registradas de los EUA. Los indígenas ecuatorianos lanzaron una voz de protesta y demandaron lo que consideraron un atropello cultural y la usurpación de algo que ha sido parte de su tradición cultural y medicinal.

 

De todas formas, el intento resultó fallido, porque para el asombro de los científicos norteamericanos,  la extracción de las sustancias activas de la Banisteriopsis no surtió el efecto esperado, por una sencilla razón: el uso de la planta debe ir acompañado de la ceremonia ritual para poder actuar en la psiquis de la persona.

 

El indígena considera  las plantas sagradas, como la puerta que le abre el conocimiento a otra realidad, y la llave para aprender las propiedades de muchas otras plantas curativas, su aplicación medicinal. Para el Taita Francisco, por ejemplo, la selva es el jardín medicinal por excelencia y el Yajé "el rey de la naturaleza, una planta sagrada. Cada planta tiene su dios (elemental) y tenemos que conocerlo. El Dios de todas es el Yajé, él es una puerta a otros mundos, a otras dimensiones." Con él, los curacas del Putumayo y el Caquetá han aprendido a conocer la reserva medicinal que contiene la selva amazónica y a utilizarla sabiamente.

 

El intento de extraer las sustancias activas de las plantas con fines terapéuticos, ha desencadenado un problema social bastante complejo. La adicción a las sustancias psicotrópicas, ha llevado a mucha parte de la juventud hoy en día a refugiarse en el uso de las drogas, como escape con terribles consecuencias psíquicas y fisiológicas. La razón es obvia. Las drogas químicas psicoactivas son vacías, huecas, producen estados de alucinación y delirio, de pérdida de la realidad porque operan a un nivel físicoquímico. En estas experiencias, se carece de la vitalidad, la energía y la intervención del espíritu elemental que contienen las plantas. Por eso, los estados visionarios son diferentes a los que producen los enteógenos usados en forma natural. En este caso, la experiencia es diferente. Quienes han investigado acerca de los estados alterados de conciencia o vivenciado de alguna manera el efecto de las plantas sagradas, podrán comprobar que aquí la experiencia visionaria es completamente diferente. Por eso, algunos antropólogos hablan del poder terapéutico de las plantas,  y por ende, de su poder curativo.

 

El trabajo que están haciendo algunos científicos con sustancias químicas es tan negativo y mortal, que pone en peligro, no solo la vida y la libertad del hombre, sino que atenta contra el alma misma de las plantas que fueron hechas por el Gran Hacedor o Dios universal, para beneficio de todos los seres humanos.

 

La misión de las plantas sagradas trasciende, por lo tanto, todo lo que hasta ahora se ha conocido en el campo de los estados modificados de conciencia. Muchas personas que se adentran a experimentar con plantas por el mero placer de vivir una experiencia alucinante, o vivir nuevas sensaciones, están profanando un saber tradicional sagrado. El verdadero chamán, se aleja de estas pretensiones, porque no anda buscando experimentos superfluos o sensacionalistas. El conoce la verdadera asociación astrológica, magnética y natural de cada planta y sabe cómo se relacionan con los diferentes centros internos del cuerpo humano.

 

Debemos aprender al indio con ojos diferentes, abandonar los viejos estereotipos y verlo como afirma Dolmatoff, "no solo como un pensador altamente pragmático, y como individuo dotado de un buen sentido de la realidad, sino también el indio como filósofo abstracto, como constructor de modelos cósmicos intrincados y como planificador de vastos esquemas morales." (Idem.) 

 

En la actualidad, entonces, se  nos presenta un gran reto y es el de redescubrir el conocimiento chamánico que aún subsiste, valorarlo en toda su dimensión y lo más importante, defenderlo de los profanadores que se adentran a investigarlo con fines de explotación y  comercio.

 

Algunos indígenas sienten recelos a que el hombre blanco se adentre a su cultura por el temor a que se profane un conocimiento que tratan de mantener en toda su pureza original. Pero la verdad es que cada día existe un mayor interés por la esta sabiduría antigua. Cuál es la razón? Si antiguamente se menospreciaba a los indígenas, quizá ello se debió a la influencia judeocristiana que proscribió el uso de las plantas sagradas entre los pueblos del nuevo mundo y los persiguió con fuerte represión. Pero ahora   la situación parece cambiar. En cierta ocasión, un Iacha del Ecuador nos decía que no todo aquel que tiene cuerpo y sangre de indio, es indio, y que muchos de ellos se avergüenzan incluso de serlo y prefieren abandonar sus tradiciones y adoptar las costumbres de la civilización moderna.

Por el contrario, el que muchas personas de la ciudad quieran conocer las costumbres de los pueblos indígenas y el conocimiento chamánico, obedece, según él, a que traen en su ser ese ansia de despertar al saber de la madre natura y por ello "tienen espíritu indígena".

 

Nosotros pensamos que no importa tanto la apariencia física o el haber nacido en medio de la cultura moderna, si se tiene un anhelo del corazón, para retornar a nuestros orígenes y redescubrir quiénes somos y qué futuro nos espera. El objetivo es re-organizar nuestra vida, volver a situarla en el correcto camino y desandar el camino del error a donde nos ha conducido la tecnocracia contemporánea.

 

Quizás el estilo de vida simple y sencillo, en armonía con la naturaleza y las leyes de la creación, constituyan un paliativo que aminore las crisis del hombre contemporáneo. El chamanismo es curativo, terapéutico y por ello, puede convertirse en una alternativa de conocimiento y una forma de vida sana que le devuelva al hombre la esperanza en el futuro, en este convulsionado siglo que comienza.

 

El uso de las plantas de poder tal como lo enseñan los sabios indígenas,  invita a la profundización espiritual y a chamanizar  nuestra vida,  así se desarrolla la capacidad de reconocimiento profundo de los errores, y por lo tanto la capacidad de entenderse y conocerse a sí mismo y por lo tanto, a los demás. Tenemos mucho que aprender de nuestros ancianos indígenas, de su comprensión y visión de la vida y del cosmos. Por eso, dicen los indígenas que la religión y toda forma de convivencia en sociedad, en el futuro tendrá que relacionarse de alguna manera con el culto sagrado a la Pachamama. Tal como dijera la profecía Inca, GUARANGA, GUARANGA, KUTIN SHAMUSHU... miles y miles como nosotros vendrán.

 

HATUN, PACHACAMAC, PACHAKUTIC.

PRACTIKANRRAW

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ASOCIACION CHAMANICA Y ECOLOGICA DE COLOMBIA
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