Bienvenidos

Alimentos Transgenicos

1ª Edicion Chamanismo de la Luz (English Version)


Revista EcoChamanica


Conoce Nuestra Lista

Colombia Libre de Transgenicos


PROTEJAMOS NUESTRAS SEMILLAS. VALOREMOS NUESTRAS SEMILLAS. RESCATEMOS NUESTRO CAMPO Y CAMPESINOS COLOMBIANOS

Colombia Libre de Transgenicos

Bhakty Yoga

Videos Recientes

2175 views - 0 comments
1990 views - 3 comments
1721 views - 0 comments
2686 views - 0 comments

Send to a friend

 

 

 

 

 

 

 

“Todo aquello que creemos que es la verdad, en modo alguno es la verdad” V.M Samael Aun Weor.

 

 

 
La cultura griega, dejó  como legado al mundo de Occidente un conocimiento hermético y aceptado como la única posibilidad de conocer la realidad: la razón. El Logos griego, entronizado en los albores de la filosofía, se convirtió en la bisagra que abriera las puertas al Racionalismo Ortodoxo de Occidente.

 

El problema último de la filosofía, ha sido encontrar el Absoluto incondicionado a partir del cual pueda plantearse la Verdad, una verdad innegable, también absoluta. Pero para infortunio de los grandes pensadores, esa verdad cada vez se hizo más volátil y difícil de aprehender.

 

Recordemos que las filosofías precedentes al esplendor greco-latino principalmente las orientales, partieron de otras coordenadas, generando sabias doctrinas como el Taoísmo, el Vedanta, el Zen, el Budismo y el Confucionismo, en una perfecta simbiosis entre religión y filosofía. Tibet, China, India y Japón fueron los mejores exponentes de esta forma de pensar. Consideraron los antiguos sabios de estas milenarias culturas que  la  razón solo es una forma de aprehensión y comprensión del mundo sensible (Maya o ilusión, para los hindúes) mas no la única.

 

Sin embargo, la filosofía Occidental habría de tomar otro rumbo. Al realismo aristotélico le sucedieron las escuelas escolásticas con Santo Tomas de Aquino, quien optó por una teología racionalista al tratar de entender y explicar a Dios desde la razón (Vgr. La Suma Teológica). No fue así con Platón y San Agustín, quienes optaron por una teología basada en la inspiración y la Revelación Divina. Recordemos que para Platón, el alma está encarcelada en el cuerpo físico y no puede conocer la verdad en este mundo material (doxa u opinión) si no en el mundo de las ideas (episteme).

 

¿Dónde está la verdad? En el objeto conocido o en el sujeto que lo conoce? Unos decian que en el objeto (empiristas) otros que en el sujeto (idealistas). Así, dos vertientes en la línea del pensamiento surgen y se bifurcan en distintas escuelas. La pugna entre las escuelas idealistas y empiristas se  sucede a través de la historia hasta la modernidad con Descartes. Su duda metódica, lo condujo obviamente a la certeza del “cogito ergo sum¨,  “pienso luego existo”. En realidad, debería haber dicho, existo y pienso, porque “la razón del ser del SER es el mismo Ser” (S.A.W) siendo el pensar una facultad entre otras propias del hombre.

 

De esta manera, la razón se entroniza en el altar del conocimiento humano. Viene luego el empirismo Inglés y la época de la Ilustración a afianzar más la fe humana puesta en la razón como la única forma posible y confiable de conocimiento, algo que condujo al despertar de la ciencia experimental.

 

Posteriormente (Siglo XIX) vendrán más escuelas como el Positivismo de Augusto Compte que refuerza la creencia en la capacidad ilimitada del hombre para ver, entender y cambiar el mundo. Sin embargo, la razón fue convertida en gendarme al servicio de ciertos intereses dominantes: económicos (capitalismo y comunismo), políticas (la guerra fría del sigloXX) y al servicio de una nueva ciencia fortalecida por la revolución industrial para su uso en la producción masiva y la alienación del hombre.

 

El evolucionismo de Darwin, el marxismo ateo, y muchas otras doctrinas materialistas, condujeron más a un callejón sin salida para la humanidad: no se necesita creer en un principio directriz y arquitecto de la creación, porque el hombre no solo la conoce, si no que la transforma a su antojo. La ley de causalidad, se vió suplantada por la “casualidad” y se creyó en un universo siempre en  proceso de  evolución mecánica.

 

Pero la razón no es la única forma de asumir la realidad, existen otras formas de percibir y entender el mundo, aquellas prácticas de los sabios orientales, las culturas antiguas y los pueblos amerindios, testimonian formas de percepción distintas a la racionalista: la búsqueda de estados alterados de conciencia, mediante prácticas chamánicas, el encuentro del vacío iluminador, el Samadhi o Satori en el budismo Zen. 

 

 

Las realidades de los mundos superiores se perciben rompiendo los límites que la razón estrecha nos impone. Lo que se critica no es el uso de la razón si no la pretensión de encasillar todas las posibilidades cognoscitivas humanas a ella, bajo su monopolio, cuando solo nos ofrece una parcial comprensión del hombre y su mundo.

 

Esto es lo que se ha dado en llamar las Filosofías del Underground, que han corrido de manera subterránea y paralela a las doctrinas ortodoxas que el catolicismo y la sociedad tecnócrata nos han señalado como ¨verdades irrefutables¨.
La magia, que en la Edad media permaneció oculta (esoterismo), la Gnosis, el Chamanismo, buscan la experiencia directa , el yoga, las técnicas psicoanalíticas, etc. evindencian otras formas de acceder al conocimiento. Todas estas son formas de conocimiento que van más allá del dogma y el fanatismo.

 

Recordemos que el V.M Samael calificó a los intelectuales como “imposores¨ y ¨bribones¨, que pretenden medir, cuantificar y experimentarlo todo bajo parámetros racionalistas. Igualmente, debemos recordar que en la Nueva Era de Acuario, comenzaron a recibirse las fuerzas polares de Urano, denominadas Ondas Dionisiacas, que son revolucionarias e invitan a explorar otras facultades presentes en el hombre: la imaginación, la intuición y la inspiración.

 

La razón pertenece solo a un centro de la máquina humana:el intelecto. También debemos entender que el hombre tiene 5 centros de los cuales, el intelectual es solo uno más, pero no el único instrumento para conocer. Existen además,  el intelectual superior, y el centro emocional superior.

 

La filosofía gnóstica es amplia y profunda, porque nos abre las puertas a una visión integral que solo puede tenerla el hombre equilibrado, aquel que sigue el Cuarto Camino, trabajando sobre los cinco centros y en los tres factores de la revolución de la conciencia con miras a tener una conciencia objetiva.

 

Los gnósticos revolucionarios debemos aprender del Maestro de la Síntesis, encontrar lo bueno en lo malo y lo malo en lo bueno, tener capacidad de discernimiento y comprender qué es lo que de verdad necesitamos en estos tiempos para trabajar sobre nosotros mismos en busca de la autorrealización.

 

La Revolución de la Dialéctica nos da las claves para trabajar en una octava superior, las claves de la dinámica mental cuyo objetivo fundamental es escapar a la lucha de contrarios que el racionalismo nos predica, buscar la síntesis y la solución de nuestra dualidad mental, para entrar en un estado de conciencia superior, en el que no se piensa si no que se ES más allá del estéril batallar de los opuestos. Es la catarsis o estado de iluminación real.

 

El Maestro Samael nos aconseja la técnica budista para la eliminación del ego, basada en el principio de que la mejor forma de pensar es no pensar y para ello se utilizan el Koan (del Zen), los mantrams, la concentración, etc.

 

Cada religión, secta o doctrina, todos los sabios, maestros y avataras tienen algo que enseñarnos, pero enaltecer pensadores del racionalismo ortodoxo, delata estrechez de miras y petrificación mental.

 

Indiscutiblemente, la filosofía de Occidente ha hecho grandes aportes al discurrir del pensamiento humano. Grandes iniciados como Platón, San Agustín, Hegel, coincidieron en la intuición de una realidad suprema : el Sumo Bien, para San Agustín, el Demiurgo para Platón, el Espíritu Absoluto  para Hegel,  desde el cual emanan las grandes verdades, eternas e inmutables, aquellas que la Gnosis devela para la superación del hombre.

 

Federico Nietzsche, otro gran iluminado, le devolvió al hombre la esperanza , la fe en la vida (el vitalismo) y en la posibilidad de escalar el peldaño evolutivo a un estadio superior: el ideal del superhombre, para lo cual se haría necesario encarnar unos nuevos valores. Su preocupación fundamental no radicó en solucionar el viejo problema del sujeto y el objeto en el proceso cognoscitivo, sino en subrayar el estado inferior del hombre, la desvalorización de los valores y la moral de esclavos que el catolicismo pregonó para sus propios intereses. La Voluntad de Poderío, como otro atributo del ser humano por encima de la razón apolínea, y la búsqueda de la superación de sí mismos, fueron su mayor intuición.

 

 

Lo que Nietzsche vislumbró como un ideal, el V.M Samael lo corroboró en los hechos: el superhombre, mas que una utopía, es una realidad posible de cristalizar a través de la revolución de la conciencia. Lo que el Maestro predicó, lo practicó encarnando el superhombre en sí mismo, Así, señalo el derrotero a seguir para los valientes que se atrevan a seguir el camino directo de la autorrealización íntima del Ser.

 

La filosofía,  entonces, es uno de los pilares fundamentales que dan soporte a la Gnosis. Tenemos que ser precisos y exactos en el uso de los términos y discernir este conocimiento en aras a conformar una doctrina integral, coherente, y sin fanatismo, acorde siempre con los lineamientos y la Plataforma Gnóstica Cristiana Universal. El monopolio del racionalismo es algo ya superado en la revolucionaria era de Acuario.

 

 

Muchos pensadores han caído en el escepticismo, por detenerse a confrontar ideas subjetivas, cuando no comprenden que en realidad, nadie tiene la verdad absoluta y que cada uno la expone a su manera. La verdad, “solo se descubre de instante en instante, de momento en momento”, cuando se hace un trabajo sobre sí mismo. Solo aquéllos que logran despertar conciencia en el astral (y solo lo consigue quien llega a 5ª iniciación de misterios mayores), pueden acercarse de manera fidedigna a aquello que es la verdad. “Yo soy el camino, la verdad y la vida” es algo que solamente el Gran Kabir de Galilea puede atreverse a decir.

 

El animal intelectual equivocadamente llamado hombre, solo puede tener vislumbres, acercamientos a esa verdad que únicamente el Cristo poseyó, por ser ÉL, una emanación directa proveniente del Sagrado Sol Absoluto. Solo siguiendo su enseñanza, sintiendo  amor por el  prójimo, y viviendo como Él nos enseñó, podremos llamarnos de verdad Hijos de Dios. “Sed  perfectos, como perfecto es el Padre que está en los cielos”.  Nos predicó Nuestro Señor.

 

 

PAZ INVERENCIAL

 

PRACTIKANRRAW.

 

practik_37@yahoo.es