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La vida del hombre moderno:

"Cuando el hombre se separó de la naturaleza para aprisionarse en la vida urbana, quedó huérfano" porque perdió el contacto con la Madre natura, que todo se lo brindaba, incluyendo la salud. A partir de entonces, se ha esforzado por inventar una vida artificial creyendo que las comodidades y los valores materiales, pueden ofrecerle el bienestar, la salud y la felicidad. Pero por el contrario, nunca antes el hombre ha estado más alejado de estos ideales como ahora.

Por espíritu de contradicción, por creerse la obra perfecta de la creación, por prepotencia, por su desmedido y perturbador análisis racionalista, el hombre quiso superar la obra perfecta del Creador y situarse por encima de ella, hacerse extraño a los demás seres de la naturaleza. De esta manera cree seriamente que está buscando el bien y la perfección, pero ha puesto más atención a las cosas de su propia hechura que a las que hace el eterno Dios viviente, olvidando y violentando las leyes de la naturaleza.

No se dio cuenta que desde el momento mismo en que se alejó de la Madre Natura para aislarse dentro de la vida urbana, comenzaron sus problemas. A partir de entonces, conoció el dolor, el hambre y la desnudez, se hizo más débil y se corrompió moralmente. Conservar la salud se convirtió en un reto, pues había perdido la fuente inagotable que se la brindaba pródigamente. Al cambiar sus hábitos alimenticios adulterando químicamente los productos naturales, al vivir una vida sedentaria y "cómoda", al aglutinarse desmesuradamente en centros urbanos llenos de contaminación y padecer el estrés que produce la vida moderna, su organismo se hizo débil y propenso a un sinnúmero de enfermedades, aunque estas no podían convertirse en un obstáculo para la civilización moderna; entonces el hombre inventó la ciencia médica. No obstante, ha tenido que reconocer que ella no puede solucionar todos los males que padece la humanidad puesto que cada vez aparecen nuevas enfermedades más poderosas e incurables, como el SIDA en la actualidad.

Futurólogos y hombres de ciencia ficción proyectan el futuro de la medicina con descubrimientos novedosos y avances tecnológicos creyendo que de esta manera podrán curar los males que padece el hombre, mejorar su nivel de vida y hasta conseguir la anhelada longevidad. Con este fin, realizan experimentos de clonación, transplante de órganos, manipulaciones genéticas, biónica, y muchas otras investigaciones pretendiendo modificar con ello lo que sabiamente Dios creó. Pretenden estos "sabios" de la falsa ciencia materialista superar al creador sin darse cuenta que no hay nada más perfecto que la misma naturaleza y que por muchos adelantos que el hombre realice, jamás podrá crear la vida de la nada.

Del mismo modo, la medicina moderna, -ortodoxa- solo mira al hombre como un complejo sistema fisiológico, químico y orgánico, sin ver más allá de lo que empíricamente es demostrable, desconociendo que el hombre es un ser integral, compuesto de materia y espíritu y que tanto la salud, como la enfermedad tienen su origen y manifestación en ambos.



LA MEDICINA Y LA FALSA CIENCIA MATERIALISTA

Este desconocimiento de lo que es en sí el ser humano, ha degenerado las prácticas médicas que sólo se han quedado en el cascarón, en la parte física, no sólo del ser humano, sino también en los productos y medicamentos para tratar las enfermedades, atacando los síntomas, en lugar de tratar la verdadera raíz de la dolencia.

Con este fin, extraen las sustancias químicas de los vegetales y minerales, o en el mejor de los casos, utilizan las plantas ya muertas (fitoterapia, homeopatía, herborística) con fines terapéuticos y algunos logros, pero se han dado cuenta que no han podido alcanzar la verdadera salud, pues a cada enfermedad que curan aparece otra más difícil de curar.

Ciertamente, esta forma de pensar analítica y materialista no ha sido enteramente un fracaso. No desconocemos los logros que en ciertos campos, la medicina moderna ha obtenido. Ha permitido algunos progresos en el terreno de la Medicina orgánica, pero como dice un especialista en medicina Ayurvedica, "ha fracasado en todo lo funcional y psicosomático, así como en ciertas enfermedades degenerativas y enfermedades de la civilización" (Edde, Gerard: La medicina ayurvédica. Ed. Ibis).

Existe hoy en día en la moderna sociedad capitalista un verdadero campo de batalla entre los defensores del uso de las plantas curativas y los farmacéuticos, en la cual se juegan importantes intereses económicos, sin importar tanto la salud de los consumidores, principales afectados por ello. La medicina natural está teniendo gran acogida actualmente, pero la verdad es que tanto ella, como la medicina ortodoxa, operan con base en los mismos principios para la prescripción de medicamentos: los síntomas fisiológicos y el tratamiento terapéutico basado en principios activos -químicos o naturales- pero siempre obrando a un nivel orgánico y fisico-químico. Los botánicos y alópatas son los disectores de las plantas, trabajan con cadáveres vegetales, son los profanos y profanadores del templo de la naturaleza, porque no tienen en cuenta que las plantas son los cuerpos físicos de las criaturas elementales de la Pachamama, seres vivos y ellos son los que curan, no la planta.

El herbarismo, la fitoterapia, la homeopatía y otras prácticas curativas, se basan en ciertos principios activos contenidos en las plantas y determinadas dosis empleadas para producir ciertos efectos terapéuticos ( reconstituyentes, sedantes, analgésicos, anestésicos, narcóticos, febrífugos etc.) pero como decíamos, se quedan en un nivel fisicoquímico, en la manera como ciertos compuestos extraídos de las plantas, actúan sobre el organismo, desconociendo el elemental que integra a toda planta y que viene a ser, realmente, el agente curativo. Esta es precisamente la diferencia con la elementoterapia, en la cual el médico o chamán, cura directamente con el espíritu de las plantas.

LA ELEMENTOTERAPIA, UN SABER MILENARIO.

 La elementoterapia involucra una serie de procedimientos con plantas curativas vivas. Toda planta, árbol o raíz, es el cuerpo de un elemental de la naturaleza y es él el que cura. Pero para hacerlo, requiere un ritual previo a su utilización, unos mantrams o palabras sagradas que tiene cada elemental y una serie de conocimientos que por tantos años, las tribus indígenas de América, los chamanes, mamas o curanderos, han practicado y transmitido oralmente de generación en generación, aprendidos directamente del libro verde de la naturaleza.

La ELEMENTOTERAPIA, es "el arte regio de la naturaleza", dice el V.M Samael Aun Weor; es la antigua sabiduría médica que tiene su origen en los primeros fundamentos del mundo. Esta sabiduría se conserva en santuarios y sitios secretos, en las selvas y montañas, inaccesibles, alejados de la moderna civilización materialista y es celosamente guardada por los maestros de la sabiduría oculta.

La elementoterapia, entonces, no es un descubrimiento reciente, ni una nueva improvisación que se esté implementando en el campo médico. Con este término, el V.M Samael designó un conocimiento antiquísimo que se remonta a los orígenes de la humanidad, cuando el hombre vivía en armonía con todo lo creado por Dios.

Decimos sin temor a equivocarnos que la elementoterapia será la medicina del futuro puesto que, paradójicamente, el avance es retroceso, es decir, que el hombre se desvió del verdadero camino y ha recorrido la senda del error. Por lo tanto, debe desandar los pasos que lo han conducido a la actual civilización, volver a recuperar lo que otrora perdiera al darle la espalda a la Madre naturaleza.

Es erróneo creer que por el poder creativo y analítico que ha inventado la tecnología, el hombre alcanzará la perfección. Dice el V.M Samael que "cuando el hombre se separó de la naturaleza para aprisionarse en la vida urbana, cayó en manos de las potencias tenebrosas y aprendió de los magos de las tinieblas la falsa ciencia" que se ha entronizado en el mundo como ciencia oficial para esclavizar a la humanidad.

Estos magos negros -pseudocientíficos- argumentan en defensa de la medicina moderna, que la ciencia y la tecnología se han hecho para solucionar los males del hombre, propugnando por una tecnocracia vacía e inhumana. ¿Cómo y con qué consecuencias para el planeta, han logrado remediar los males del hombre que aún continúan y lo que es más, están empeorando? Dicen ellos que por qué habríamos de retroceder a prácticas arcaicas, a fórmulas primitivas como las usadas por nuestros antepasados, que racionalmente no se comprenden ni se ajustan a los principios lògicos y analíticos que ellos defienden.

Este argumento es muy usado por los defensores de la moderna ciencia, argumento que podemos refutar diciendo que si bien es cierto que la tecnología moderna ofrece grandes ventajas para el hombre, no ha logrado solucionar sus males más críticos. Aunque la ciencia actual es, en un sentido más avanzada, nuestros cuerpos y mentes son, prácticamente, iguales a los de nuestros ancestros y por lo tanto, las técnicas curativas chamánicas y la elementoterapia no han perdido vigencia, sino que por el contrario, se están convirtiendo en una alternativa para el hombre de hoy.

Toda técnica de curación chamánica en la cual se esté haciendo un uso consciente de todas las partes integrales, espirituales, psíquicas, físicas, etc. Que componen la planta, es en esencia, elementoterapia. En esta forma la planta actúa en todos los centros externos e internos del hombre.

De otra parte, el que las prácticas chamánicas no se ajusten a los moldes del racionalismo ortodoxo, ello no la invalida ni le resta méritos, pues son los resultados los que hablan por sí solos. La mente racionalista y materialista no puede asimilar ni comprender la vastedad que se haya en los dominios del espíritu. Recordemos que desde la más remota antigüedad la magia, el chamanismo y muchas otras prácticas curativas sobrevivieron -incluso en la América hispánica- de manera subterránea y paralela al cientificismo positivista impuesto de manera autoritaria y con fines utilitarios, dentro de la sociedad occidental.

A pesar del atropello cultural que significó el descubrimiento y la conquista para las culturas precolombinas, el saber indígena se ha preservado gracias a muchos pueblos que se esforzaron por conservar sus tradiciones y perpetuar el rayo indio, el rayo Maya, hasta hoy en día y seguramente hacia el futuro. Por eso decimos que la medicina de la Nueva Era será la elementoterapia en la cual el hombre hará uso de los medios que Dios puso a su alcance para curar su cuerpo y su alma, para purificarse y divinizarse. Como dice el Avatar de Acuario: "la verdadera sabiduría se remonta a los dominios del Espíritu, se bebe en las fuentes de la Divinidad. "Conocer las leyes de la naturaleza, es conocer las leyes divinas y este es el fundamento básico de la elementoterapia.

La Iglesia, también contribuyó enormemente y con oscuros intereses materialistas a la persecución de los indígenas aferrados a su tradición y su cultura. Con el pretexto de divulgar el evangelio, cometió las más grandes atrocidades en el proceso de aculturación de los pueblos del Nuevo Mundo con los consecuentes resultados: la proscripción del uso de las plantas sagradas condenándolo al gregarismo y el olvido. Ignoraban los Padres de la Iglesia que Cristo estuvo hace más de tres milenios en la civilización Maya bajo el nombre de Quetzalcoatl, la Serpiente emplumada, cuya misión sería proyectar la fuerza del rayo maya hasta la actualidad. Para los maestros del rayo indio, la realidad crística no era una novedad, algunos tal vez desconocían el suceso histórico de la venida de Jesús, pero tenían más conocimiento de la energía crística que los mismos predicadores del cristianismo. La diferencia más radical fue el uso que la Iglesia dio a este suceso histórico crístico, respecto al respeto innato y natural que los indígenas tuvieron hacia él y que fue la característica que les permitió asimilarlo fácilmente entre sus costumbres.

A pesar de las adversidades, el imperialismo y el subdesarrollo de los pueblos latinoamericanos, el rayo indio se ha perpetuado gracias a que los maestros conectados con esta sabiduría, fieles a la obra del Cristo, se han esforzado por preservarla y dejarla como legado a las nuevas generaciones.



LA TECNOLOGIA INDIGENA

Hoy en día, usamos el término "tecnología" para referirnos a la capacidad inventiva del hombre para hacer uso del conocimiento acerca de las leyes y principios que rigen la creación. Pero el término se ha desfigurado y limitado al campo meramente materia, pues la tecnología existe y ha existido siempre desde los comienzos mismos del mundo. Todo el universo ha sido creado por una mente colosal, la Gran Mente, el Gran Arquitecto, con una perfección inigualable y a eso también podemos llamarlo tecnología. Pero pretender superarla, es un acto de inconsciencia y arrogancia.

La tecnología moderna, de que tanto se vanaglorian los hombres de ciencia hoy en día, tiene su fundamento en el materialismo positivista y por eso no pasará de ser un intento de dominio del hombre sobre la naturaleza. Pero existe una tecnología muy superior que es tan antigua como la humanidad misma. Es la tecnología ancestral, milenaria que escapa a los registros históricos y que los sabios indígenas conocen desde la más remota antigüedad. Se basa en un conocimiento profundo acerca de los mecanismos y leyes que rigen la naturaleza, los elementales y la composición energética y vital de cada planta, árbol o raíz de la Pachamama para integrarse con ella, en lugar de intentar doblegarla. . Ella es la que les ha permitido evolucionar hasta hacer encarnar espíritus de indios en cuerpos de blancos para integrar esta ciencia espiritual y chamánica en un sincretismo que habrá de dar origen a la ciencia de la Nueva Era Acuaria.

EL RETORNO A LA PACHAMAMA

Decíamos que el error de la civilización moderna, es la pretensión de dominar la naturaleza para fines materiales. Pero olvida que la naturaleza no se hizo para dominarla, como dice el V.M Samael: "nunca el hombre podrá dominarla, pues ni siquiera ha podido dominarse a sí mismo."

El hombre moderno se ha desviado, ha tomado el rumbo equivocado al pretender sobreponerse a las leyes naturales (divinas) y muestra de ello es la manera como atenta contra el ecosistema, contaminando todo lo que está a su alcance, el agua, la tierra, el aire, violentando la naturaleza, corrompiéndola, con las terribles consecuencias que todos conocemos; sin considerar que la Pachamama tiene el poder suficiente para sanar las iniquidades cometidas en su contra y por eso se sacude, con sismos, huracanes, maremotos, erupciones volcánicas, etc. Si esta humanidad aprendiera a vivir en armonía con la Madre tierra, se evitaría muchos problemas y catástrofes. Como bien lo dijo el V.M Samael, "los poderes de la naturaleza se desencadenan contra los atrevidos que intentan dominarla".

Solamente puede ser mago y médico aquel que sabe manejar conscientemente los poderes de la naturaleza y que descubre los secretos en cada árbol, en cada hierba y raíz.. Toda planta es una antena cósmica que nos comunica con el cosmos. El pensamiento es una gran fuerza, pero todo es dual en la creación y toda intención oculta, si se quiere hacer manifiesta, necesita de vestido físico que sirva de expresión a la idea: este instrumento es el vegetal que le corresponde. Toda onda mental tiene su exponente en una planta y para que las ondas mentales se cristalicen, tienen que revestirse con los poderes ocultos de la planta que le corresponde. Este es el principio con el que opera la elementoterapia. Con las fórmulas exactas de esta arcaica sabiduría médica, se pueden curar todas las enfermedades, aún las llamadas incurables.

Mientras el hombre no regrese al seno de la naturaleza, tanto sus pensamientos como su vida, serán totalmente superficiales y por ende, negativos e inocuos. La naturaleza es creación divina perfecta, por eso el espíritu de la Tierra siempre ha sido considerado femenino, ella es la Bendita Diosa Madre, porque su gran amor es donarse, entregarse a sus hijos, a quienes da abrigo, pan y salud. El sol, por su parte, es el Inti, el ser espiritual que se manifiesta como principio de vida en nuestro sistema solar. Así ha sido considerado desde la más remota antigüedad por las culturas precolombinas que en su gran mayoría, practicaron el culto solar, el culto al fuego. Sabían que del sol emana la energía vital que anima e instruye los valores portadores de la vida física en todas sus manifestaciones. Unidos en un connubio cósmico, el sol engendra, fecunda a su esposa, la Madre Tierra para que de a luz multiplicidad de formas de vida que contienen la sabiduría del logos, las leyes perfectas que conservan y perpetúan la armonía en la creación.

EL USO DE LAS PLANTAS SAGRADAS O DE PODER.

La ELEMENTOTERAPIA hace uso de infinidad de plantas curativas cuyas propiedades terapéuticas son bien conocidas por los chamanes, pues la naturaleza es pródiga y para cada enfermedad tiene la curación. Si bien es cierto que la elementoterapia incluye el uso de las sustancias activas que contienen las plantas, también es evidente que actúa bajo los principios que rigen la salud y la sanación: diagnóstico exacto, ritual perfecto y amor a Dios.

Pero esta ciencia curativa no se limita a curar los males del cuerpo sino también y eso es lo más importante, intenta armonizar los centros o chakras, el balance energético, la eliminación de las causas de la enfermedad y remediar los males del alma puesto que la elementoterapia también es una práctica con fines místicos, de sabiduría y revelación. Busca el contacto con las fuentes mismas del saber y para ello se vale de elementales poderosos también llamados plantas sagradas o de poder. En toda América, el uso de estas plantas ha sido una tradición dentro de las antiguas culturas: el peyote, el San Pedro, el Yajé, el Ayahuasca, el Yopo etc. forman parte de los ritos y ceremonias con un profundo sentido sagrado para conocer los secretos acerca de la vida y de la muerte y contactarse con los espíritus de la naturaleza. El chamán se hace sacerdote para oficiar la ceremonia sagrada en el templo de la Pachamama como una vivencia espiritual, mística y trascendental.

EL MEDICO, EL MAGO Y EL CHAMAN

Este conocimiento acerca de la perfecta armonía que rige todo cuanto existe, le permitió a los antiguos indígenas tener un dominio de la salud y la enfermedad. Decíamos que conocer las leyes de la naturaleza, es conocer las leyes divinas. Acatarlas y respetarlas es imperativo para todo mago o chamán, pues quien no se somete a ellas, viola los principios supremos que gobiernan la creación. Por eso el chamán o curandero debe cumplir el requisito indispensable de respetar y amar la Pachamama para poder servirse de ella, debe purificar su espíritu, es decir, estar libre de toda ambición personal y actuar sólo por el deseo de servir. Sólo así convierte a los elementales en sus aliados.

La elementoterapia considera que todas las plantas tienen alma, vida y sensibilidad, parecida a los seres humanos. El elemental de la planta se alegra cuando la amamos y se llena de dolor cuando la herimos. Ellas son portadoras de espíritus elementales, son ángeles inocentes que están más allá del bien y del mal. Es el hombre el que puede darles el uso para el bien (teurgia, magia blanca) o para el mal (hechicería, brujería, etc.) Sabemos que el hombre fue expulsado del Edén por querer conocer el árbol de la ciencia del bien y del mal, quiso tener libre albedrío. Pues bien, el hombre conoció el bien y el mal, y la naturaleza, los elementales, contienen la puerta que conduce a uno de los dos caminos: el sendero divino, o el camino al Averno. Al elegir el primero, el camino angélico, el hombre convierte su libertad en servicio al Padre y su felicidad está en contribuir a la perfección de la creación. Al elegir el segundo, el camino descendente, involutivo, el hombre también pierde su libertad pero para degenerar en esclavitud, sufrimiento e involución.

La historia de la magia y la hechicería, los relatos comprobados de curaciones o muertes a distancia que se conocen en muchas culturas antiguas y modernas, solo son posibles manipulando las plantas. El elementoterapia, decíamos, se define como la ciencia y el arte de manipular los elementales sagrados de las plantas. Es el hombre el que tiene la elección de usarlas para el bien o para el mal. El teurgo, el mago, el chamán, es un hombre que a base de sacrificios y padecimientos voluntarios, ha obtenido el mérito de poder oficiar en el Templo Sagrado de la Pachamama, convirtiéndose en un instrumento al servicio de la Logia Blanca, para el beneficio de la humanidad doliente. Por eso debe ser puro de mente, sentimientos y voluntad para que pueda servir de canal en las prácticas de curación y demás rituales sagrados.

 LA ELEMENTOTERAPIA Y LA ENERGIA VITAL.

La antigua medicina Ayurvedica, partía de 3 energías sutiles o humores (en sánscrito Tridosha) que no son visibles, pero cuyos efectos pueden percibirse física y psicológicamente en el hombre: Jin (compasión) Shin (espíritu) Do (camino) A su vez, las técnicas acupunturistas y bioenergéticas integran al hombre como un complejo sistema de redes y canales energéticos por los que fluye KI, la energía vital. Basados en principios taoístas, los sabios chinos aseguran que la salud es equilibrio (orden) y la enfermedad, la falta de equilibrio (desorden) en la enrgía vital. La medicina china, entonces, procura armonizar y equilibrar el flujo de esta energía, para recuperar la salud.


A modo de comparación, podemos decir, que estos principios eran perfectamente conocidos por los antiguos chamanes aunque no teóricamente. Ellos sabían que el curandero, chaman o sacerdote es un mediador entre el poder supremo (el espíritu) y el paciente y que el canal de comunicación lo establece el elemental de la planta que autoriza o no la curación de acuerdo a los méritos y la ley.

En la Elementoterapia, también se busca el equilibrio de las energías, pero esta vez, con un factor coadyuvante y poderoso: el espíritu que anima a todo vegetal y que le confiere una determinada vibración energética, que el mago o chaman, debe aprender a conocer y saber utilizar para realizar la curación.Pero nada de esto comprende la falsa ciencia materialista que todo lo reduce a la percepción sensorial. Por eso la medicina está huérfana, carece de vitalidad. Como bien lo dijo el V.M Samael, "no se puede ser un médico sin ser un mago; no se puede ser mago, sin ser médico".

La medicina ortodoxa solo ve al hombre como un complejo sistema fisiológico y funcional. El mago curandero, estudia al hombre como un ternario de cuerpo, alma y espíritu. Es evidente que la enfermedad es la manifestación física de una causa generada en los cuerpos internos y de un desarreglo psíquico -por tanto, energético- que obedece a las leyes de causa y efecto, de karma y dharma. Por eso, el médico-chamán que trabaja con el apoyo de la Venerable Logia Blanca pide permiso ante los tribunales de la ley y se somete al veredicto, antes de curar un paciente. La terapéutica gnóstica es mística, simbólica, alquimista.

LA MEDICINA DE LA NUEVA ERA

Los chamanes fueron los pioneros de la ecología y la medicina natural, cuando la humanidad aún estaba en pañales. Hoy sus conocimientos son de capital importancia para la supervivencia de la Tierra y sus habitantes y debemos recuperarlos, ponerlos en práctica. En Latinoamérica, existen templos majestuosos de la diosa naturaleza, estos son los templos sagrados del Rayo Maya donde viven maestros de luz, dispuestos a entregar su sabiduría a quienes con sinceridad de corazón, deseen aprender de ellos. Son muchas las personas que pertenecen al rayo indio - así tengan cuerpos de blancos- y por eso el renacer espiritual de la humanidad habrá de darse en América latina. Allí se encuentran los guerreros de la Nueva Era Acuaria.

Nos hemos alejado de la Madre Tierra, pero podemos volver a ella. Una madre nunca olvida a sus hijos. Escrito está que a los templos de la naturaleza volverán los hijos cuando ellos abandonen la vida urbana y vuelvan al seno de la Bendita Diosa Madre del mundo. Ella les dará luz, abrigo y sabiduría y los hombres aprenderán a rendirle culto al Padre (INTI) y a la Madre Divina en esos santuarios, en una sublime mística cósmica que dará cimiente a una nueva Era de Luz.

Los espíritus elementales, presentes en lo más profundo de la Selva, lanzan este llamado como el fiero relámpago, anunciando el despertar del rayo indio para la Nueva Era.





AUAPI, ESPIRITU PUNCHA. SAMUY, SAMUY, SAMUY.

MUSURUNACUNA

Practicanraw

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ASOCIACION CHAMANICA Y ECOLOGICA DE COLOMBIA
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